Monseñor Jorge Ignacio García Cuerva

Monseñor Jorge Ignacio García Cuerva

Monseñor Jorge Ignacio García Cuerva

Nació en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, el 12 de abril de 1968; ordenado sacerdote el 24 de octubre de 1997 en la catedral de San Isidro por monseñor Alcides Jorge Casaretto; elegido obispo titular de Lacubaza y auxiliar de Lomas de Zamora el 20 de noviembre de 2017 por el papa Francisco.

​Recibió la ordenación episcopal en la catedral de Lomas de Zamora, el 3 de marzo de 2018 por el obispo de esa diócesis, Mons. Jorge Lugones, (co-consagrantes, Mons. Oscar Vicente Ojea, obispo de San Isidro, Mons. Jorge Casaretto, obispo emérito de San Isidro; Mons. Miguel Ángel D’Annibale, obispo de Río Gallegos, y Mons. Esteban María Laxague SDB, obispo de Viedma).

​El 3 de enero de 2019, el papa Francisco lo nombró obispo de Río Gallegos; inició su ministerio pastoral el 23 de marzo de 2019. Es Licenciado en Teología con especialidad en Historia (2003), Abogado (2009) y Licenciado en Derecho Canónico (2016). (Fuente: AICA)

​Lema episcopal: “No apartes tu rostro del pobre” (Tobías 4,7) 

Monseñor José Ignacio García Cuerva

Emblema Episcopal del Obispo

El emblema episcopal  está formado por cinco símbolos: la cruz, el báculo, la tierra, el techo de chapa y la estrella.

  • La cruz expresa el inmenso amor de Jesús que entrega su vida por todos los hombres. En la cruz de Cristo se renueva la fe en el Dios dela Vida, que vence a la muerte con su resurrección, y que Jorge quiere anunciar con entusiasmo y alegría.
  • El báculo del pastor, que está unido a la cruz, expresa el deseo de Jorge de vivir unido a los crucificados de hoy, acompañando sus sufrimientos, sus tristezas, sus luchas y sus esperanzas. Vivir el ministerio episcopal con una opción preferencial y evangélica por los más pobres; como nos recuerda el documento de Aparecida, contemplar en ellos el rostro de Cristo que nos llama a servirlo.
  • La cruz y el báculo están metidos en la tierra, clavados en ella. Así se expresa el compromiso pastoral que Jorge quiere asumir con la realidad concreta: ser en ella un discípulo misionero, asumiendo sus desafíos y acompañando el caminar de la Iglesia hoy en el conurbano bonaerense. Su deseo es echar raíces en la tierra que pisa, para que allí donde estén sus pies, esté también su corazón de pastor.
  • Las chapas refieren a las villas, a la realidad de la pobreza, a la experiencia vital de Jorge en sus años de sacerdocio y en su camino vocacional, ya que en su tarea pastoral como catequista en una villa fue donde experimentó el llamado de Jesús a seguirlo. Bajo los techos de chapa, el calor y el frío se sienten mucho más. Allí se escuchan hasta los más mínimos ruidos y se distinguen todos los sonidos del barrio. Allí se adquiere una sensibilidad particular, que Jorge quiere mantener en su corazón de pastor y profundizar ahora en su ministerio episcopal.
  • La estrella simboliza a la Virgen María, de la que Jorge es devoto bajo la advocación de Nuestra Señora de Pompeya. Ella, como Madre, acompaña el momento de la cruz y muerte de Jesús; también hoy acompaña las situaciones de cruz de todos sus hijos. María ilumina nuestras vidas, especialmente nuestras noches oscuras de dolor.